Hoy os cuento cómo funcionan las Pets de Codex, unas mascotas virtuales que, además de hacer compañía, permiten saber de un vistazo qué está haciendo cada chat.
Pero antes, recordad que esta semana empieza el curso de segundo cerebro digital. Hoy tenemos las dos primeras clases: en la primera creamos un cerebro con Vector Stores y en la segunda levantamos toda la estructura desde Codex. Empezamos desde cero y acabamos con una base preparada para recibir información. Ahora sí, vamos al lío.
Las Pets viven en la aplicación de escritorio de Codex. Se activan desde los ajustes y aparecen como un pequeño personaje animado que acompaña al chat. También podemos despertarlas u ocultarlas con el comando /pet.
La gracia no está únicamente en que sean monas. La mascota cambia de comportamiento según el estado del chat: puede indicar que Codex está trabajando, que necesita una respuesta, que ha terminado o que se ha quedado bloqueado. Si tenemos varias tareas abiertas, esto nos permite detectar de un vistazo cuál reclama nuestra atención sin entrar una por una.
Para mí, ese es el verdadero valor. Cuando una herramienta trabaja en segundo plano durante unos minutos, es muy fácil olvidarse de ella. La mascota convierte ese estado invisible en algo presente en pantalla. Si necesita una aclaración, la vemos esperando; si sigue trabajando, continúa con su animación; y si ya ha terminado, sabemos que podemos volver a revisar el resultado.
Además, podemos crear una mascota propia desde Ajustes → Pets → Create your own pet. Codex instala una habilidad específica, hatch-pet, que nos ayuda a definir el aspecto y las animaciones. Incluso recuerda la posición en la que la dejamos, de modo que podemos colocarla donde moleste menos dentro de nuestro flujo de trabajo.
Evidentemente, no es una función imprescindible. Si nos distrae, la ocultamos y listo. Pero si trabajamos con varios chats, automatizaciones o tareas largas, puede ser una forma muy agradable de saber qué está ocurriendo sin estar comprobándolo constantemente.
Mi recomendación es probarla durante unos días y valorar si aporta claridad. No hace falta convertir el escritorio en un zoo. Una mascota bien colocada puede ser suficiente para avisarnos de que Codex necesita algo mientras nosotros seguimos con otra tarea.
Como siempre, muchas gracias a todos por vuestras valoraciones de cinco estrellas en Apple Podcasts y Spotify, suscribiros a los cursos para emprendedores y por estar ahí, al otro lado. Como siempre digo, sin vosotros, esto no sería lo que es. Sin vosotros esto simplemente, no sería.
Nos escuchamos mañana martes con otra píldora de inteligencia artificial. Como siempre, a las 07:07. Hasta entonces, ¡muy buenos días!